A diez años de su publicación en inglés, El lenguaje de los nuevos medios de comunicación de Lev Manovich (3) se ha convertido en un libro seminal y lectura obligada en la mayoría de los programas universitarios y de formación profesional ligados a las artes visuales, los estudios culturales y de la comunicación en el mundo. La mayoría de las reseñas localizadas en la red concuerdan en que es un libro donde se presenta la primera teoría rigurosa y sistemática de los nuevos medios digitales de comunicación, enmarcándolos en la historia de las culturas mediáticas de los últimos siglos; incluso se le reconoce como uno de los más sugestivos y profundos acercamientos a la historia de los medios de comunicación desde Marshall McLuhan.
El libro que se reseña a continuación corresponde al segundo volumen de la trilogía denominada Millennium. Se trata de una novela policíaca moderna que intercala en su narración problemas actuales de la sociedad sueca, como la corrupción, la violencia contra las mujeres o las redes de trata de blancas, extendidos hoy en día por toda Europa del este; problemas que tampoco resultan ajenos a nuestra propia sociedad. Uno de los grandes atractivos de la trilogía es el destino trágico que sufrió su autor; periodista de profesión, su trabajo como novelista era todo un misterio. Murió de un paro cardíaco apenas unas semanas después de entregar el borrador de la tercera parte de esta saga y unas semanas antes de ver publicado el primer tomo, debido en parte a estas circunstancias misteriosas la trilogía ha llamado la atención de los lectores. Sin embargo, no sólo este halo de misterio ha permitido captar su atención, los libros por sí mismos también lo han hecho.
Es ya de dominio popular la expansión de las nuevas tecnologías. Las estadísticas lo confirman y los medios de comunicación lo pregonan. Pero, ¿cuáles son las consecuencias del ingreso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (ntic) en nuestras vidas? Se trata de un viejo debate que renace con frecuencia ante la aparición de un nuevo artefacto o una nueva técnica que se suponen innovadores y se les suelen atribuir capacidades inéditas. Así, la imprenta, el cine, la radio, entre otros, han pasado por este proceso. La sociedad estadounidense ha sido muy sensible a este tipo de cambios, incluso desde sus pautas culturales y educativas en donde los referentes son inventores como Alba Edison y Graham Bell, más que humanistas o eruditos europeos.
El infierno es una película de Luis Estrada realizada en el año de la conmemoración del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución mexicana. Esta cinta aborda los temas más preocupantes y terribles de nuestra realidad actual, por lo que resultó muy pertinente en el contexto de la celebración oficial, donde aparentemente todo era positivo y había mucho que festejar; puso, pues, el “dedo en la llaga” de los mexicanos.