… es hacia 1650, cuando se instaura en toda la Europa traumatizada por interminables guerras una intensa devaluación de la visión de la sangre.
Muchembled
La revista que tenemos en nuestras manos surge como respuesta al éxito del coloquio departamental titulado “Violencia, cultura y sociedad”. El comité organizador propuso ese tema a partir de los acercamientos que como sociedad tenemos hacia los actos constantes de violencia vividos a lo largo y ancho del país. Si bien es cierto que la violencia encontrada a la vuelta de la esquina no es la misma de hace treinta o cuarenta años, también es verdad que nuestro tema no es un elemento surgido por arte de magia. Por lo anterior, en la búsqueda de bibliografía que contribuya a explicarnos las circunstancias bajo las cuales nos hallamos en estos días, pudimos encontrar una propuesta interesante y esclarecedora de muchos aspectos tocados por la violencia.
Si uno acepta que la comunicación inmediata y directa con alguna divinidad o un ente espiritual superior, pero inmaterial, se denomina misticismo, entonces la novela de John Connolly, El ángel negro (2011), es un manifiesto místico. Pero, contrario a la mística religiosa que busca la comunión del mortal con lo sagrado en busca de la virtud, Connolly describe con narrativa trepidante cómo criminales psicópatas andan tras el éxtasis para concordar con la esencia del mal.
Se analizan dos filmes desde el punto de vista de las identidades de género (travesti y gay) y su relación con la violencia de género y los comportamientos masculinos. Se observa la forma en que son abordados por dos de los cineastas más reconocidos del cine actual, Arturo Ripstein y Wong Kar-wai, para descubrir que representan nuevos personajes en relación con la diversidad sexual a partir del cuestionamiento de la heterosexualidad dominante (en El lugar sin límites) y la subjetividad de los jóvenes (en Happy Together). Finalmente se analizan algunas técnicas cinematográficas que se utilizan en la imagen, el sonido, la narración y la creación de personajes.
Two films are analyzed from the point of view of gender identities (both gay and transvestite) and its relation to gender violence and male behavior. It shows how are approached by two of the most renowned movie makers of contemporary cinema, Arturo Ripstein and Wong Kar-wai, to disclose how to re-introduce new characters in relation to sexual diversity from the questioning of dominant heterosexuality (in Place Without Limits) and subjectivity of young people (in Happy Together). Finally, some film techniques are analyzed such as image, sound, storytelling and character creation.