Yo era hombre, aunque por momentos también era espectador. Porque yo no fui. Yo no fui quien jaló el gatillo y mató a mi mejor amigo y a todos esos otros hombres. Uno tras otro.
Estaba con una mujer más joven, de pelo corto. Yo no era ella (y lo era). Era él, y no lo era.
Esto no es un verso endecasílabo,
ni yo soy solamente un solitario enloquecido.